
Geometría, pulcritud y congruencia podrían definir al espectáculo que los brasileños Primeiro Ato han presentado este año al FIT. Ésta celebre agrupación suramericana es una habitual y bien recibida compañía del festival gaditano.
Sus montajes siempre han causado expectación a un público fiel. Una particularidad en sus propuestas es que siempre están matizadas conceptualmente, no trabajan la estética por la estética sino que trascienden el plano de lo visual con composiciones cargadas de contenido y una singular belleza. Es precisamente en este terreno, en el de la belleza, en la que se atreven a explorar dejándonos algunas estampas muy interesantes, como aquella simple y a la vez grotesca de una mujer que quiere suplantar, contorsionándose, a una imagen de cartón que representa a una modelo.
El espacio escénico es de paredes blancas por completo, tiene una de ellas haciendo una pequeña diagonal a nuestra izquierda que a su vez, está enfrentada a un puzzle geométrico de espejos de distintas fomas en la pared derecha. Esta luna nos sirve quizás de metáfora de un mundo que ve lo que quiere ver y no lo que es.
Los patrones de belleza, y me atrevería a decir que además de conducta, salen seriamente cuestionados en los planteamientos que hace la compañía, pues mientras el transcurrir de la obra se juega con distintos planos, lo que nos permite interpretar el trasfondo de fragmentación que sufrimos como personas al cuestionar nuestra imagen y su apariencia ante su reflejo. SEGUIR LEYENDO ….























































